Retail · 30.09.2026

¿Dónde colocar las pantallas en tienda para que sean útiles?

Escaparate, entrada, pasillo, zona de servicio o cajas: cada ubicación cumple una función distinta. Esta metodología ayuda a crear un recorrido útil y fácil de gestionar.

Sania Transport

Instalar una pantalla donde queda una pared libre no es suficiente. Su ubicación determina quién la verá, durante cuánto tiempo y en qué contexto. Un mensaje eficaz en la entrada puede resultar ilegible en un pasillo concurrido o poco pertinente cerca de las cajas.

Para diseñar un sistema coherente de cartelería digital para supermercados y grandes superficies, conviene partir del recorrido real del cliente y asignar una función concreta a cada zona. Así se evita acumular pantallas sin un papel definido y se simplifican tanto la producción de contenidos como la gestión diaria.

Empezar por el objetivo, no por el equipo

Antes de elegir el tamaño o el soporte, describa en una frase la misión de cada pantalla. ¿Debe atraer desde el exterior, presentar una promoción al entrar, ayudar a encontrar una sección, destacar una oferta en el momento de decisión o aprovechar un tiempo de espera? Si se mezclan varias respuestas, probablemente la zona necesite una jerarquía más clara.

Este paso también permite definir un indicador operativo sencillo: visibilidad desde un punto concreto, comprensión del mensaje, orientación hacia una sección o coherencia con el calendario comercial. No se trata de atribuir artificialmente cada venta a una pantalla, sino de comprobar que el dispositivo cumple la función prevista.

¿Qué función debe cumplir cada zona de la tienda?

El escaparate y el exterior: ofrecer un motivo para entrar

En el exterior o en el escaparate, el público suele estar en movimiento. El contenido debe reconocerse de inmediato, incluir poca información y comunicar una propuesta visual clara. La ubicación debe estudiarse desde las trayectorias de aproximación, no solo desde el interior. Los reflejos, la luminosidad, la distancia y los obstáculos pueden modificar mucho la percepción.

La entrada: explicar qué ocurre en este momento

En la entrada, una pantalla puede anunciar campañas vigentes, servicios o información práctica. Es una zona adecuada para ofrecer una visión general, pero no para mostrar una larga sucesión de detalles: el visitante acaba de cambiar de entorno y normalmente sigue caminando. La pantalla no debe dificultar la recepción, la circulación ni la lectura de la señalización permanente.

El pasillo: comunicar cerca de la decisión

En un pasillo, el contenido debe estar directamente relacionado con la categoría situada alrededor. Puede presentar un producto, una forma de uso, un consejo o una oferta relevante para esa zona. Sin embargo, la proximidad no garantiza la atención: la pantalla debe seguir visible cuando aumenta la afluencia y no quedar oculta por mobiliario, productos o expositores temporales.

Las zonas de servicio y espera: informar con más detalle

Un mostrador, un punto de recogida o una zona de espera generan un contexto diferente. El visitante puede disponer de tiempo para contenidos más explicativos: funcionamiento de un servicio, consejos, compromisos de la enseña o respuestas a preguntas frecuentes. Aun así, la duración del bucle debe corresponder al tiempo que las personas pasan realmente en el lugar.

Las cajas: comunicar sin entorpecer la salida

Cerca de las cajas, la audiencia es relativamente cautiva, pero su atención se divide entre el paso de productos, el pago y la preparación de la salida. Por eso convienen mensajes breves, información de servicio y contenidos fáciles de entender. También es importante diferenciar claramente la comunicación de la tienda de una posible actividad publicitaria organizada en esta parte del recorrido.

Auditar la ubicación antes de aprobar la instalación

Una visita durante un periodo tranquilo no siempre refleja la realidad operativa. Observe las zonas en distintos momentos: horas de afluencia, colas temporales, reposición, instalación de campañas o cambios de mobiliario. Fotografiar los ejes de visión y simular el formato previsto de la pantalla proporciona una base concreta para decidir en equipo.

  • Comprobar la distancia y el ángulo desde los que se verá realmente el mensaje.
  • Identificar la luz directa, los reflejos y los cambios de luminosidad durante el día.
  • Verificar que la pantalla no reduzca el paso ni compita con la señalización necesaria.
  • Prever la alimentación, la conexión, la fijación y el acceso para mantenimiento.
  • Tener en cuenta los cambios estacionales de mobiliario, decoración y merchandising.

La elección de pantallas profesionales debe considerar después la orientación, la luminosidad, la distancia de lectura, el ritmo de uso y, cuando proceda, la interactividad. ALLSAN selecciona e integra diferentes tipos de dispositivos según el entorno de cada proyecto.

Diseñar un recorrido, no una colección de pantallas

Dos pantallas consecutivas no tienen por qué mostrar el mismo contenido. Una campaña puede desarrollarse por etapas: llamada de atención en el escaparate, anuncio general en la entrada, información o consejo en el pasillo y recordatorio de servicio al salir. Esta continuidad mejora la comprensión sin generar una repetición mecánica.

En una red de tiendas, defina una base común y las adaptaciones permitidas para cada ubicación o establecimiento. Los equipos centrales conservan la coherencia de marca y los puntos de venta pueden utilizar contenidos vinculados a su actividad local cuando el modelo lo permita. El número de variantes debe seguir siendo manejable.

Prever la gestión desde el plano de implantación

Una buena ubicación pierde rápidamente su utilidad si nadie sabe qué contenido debe mostrarse. Para cada pantalla, documente su nombre, zona, objetivo, formato, orientación, audiencia y responsable editorial. Defina además la frecuencia de actualización y qué debe ocurrir cuando finaliza una campaña.

SanDisplay permite crear, programar, difundir y supervisar a distancia los contenidos de una red de pantallas. Esta gestión centralizada ayuda a asignar las comunicaciones adecuadas a cada dispositivo, siempre que la estructura del parque represente claramente las tiendas y sus zonas de uso.

Tres preguntas antes de elegir una ubicación

  1. ¿Qué debe comprender o hacer el visitante después de ver esta pantalla?
  2. ¿El mensaje seguirá siendo visible y comprensible con la afluencia y la luz reales?
  3. ¿Podrá el equipo alimentar, programar y mantener este punto de difusión a largo plazo?

Si alguna respuesta sigue siendo imprecisa, conviene revisar la ubicación o su misión antes de instalar. Una pantalla útil combina un objetivo editorial, un momento concreto del recorrido y unas condiciones técnicas realistas.

¿Está preparando una nueva implantación o reorganizando una red existente? Contacte con ALLSAN para estudiar las zonas, las pantallas y su futura gestión.